-¿Viste eso? -¡ESO!
-¿Viste eso?
Hay momentos en los cuales simplemente llueve sobre nuestras cabezas y así como les ocurre a los dibujos de Disney Channel, nos caen truenos encima, seguido de un granizo muy molesto. Todos hemos pasado una semana de lo más irritante y ni siquiera tenemos buenas razones para renegar de esta manera.
Nos enteramos que el hijo del famoso ex-político se había comenzando a juntar con los guapos de los barrios cercanos, quienes le habían enseñado a "fumar y tomar como los machos lo hacen". Le enseñaron a Alexander a bailar salsa y milonga como se hacía en las calles, a fumar cajetillas de cajetillas y comprar botellas de licor barato en una cantina de mala muerte. Le presentaron mujeres fatales, una de ellas se nos fue presentada. Se llamaba Lily, pero nos dijo que la llamáramos Lola.
Ahí estaba María, luciendo siempre tan sonriente y colorida, luego llegó el gordo Pelusso del brazo de Ángela que se volvió su esposa poco tiempo después de terminar la secundaria. Después saludé a Lucas, Alondra y Cristine, que me abrazaron con el mismo calor de siempre. -Yo no se ustedes...- dijo en voz baja -Pero yo quisiera que Alex estuviera aquí.
La verdad es que me quedo con aquello. Ya ha pasado tiempo desde que comencé a preocuparme por el hecho de traicionar a alguien al tener un sentimiento dividido en dos. Seamos sinceros no le estoy haciendo daño a nadie con mis reflexiones, quizás solo a mí misma.
Tocaba otras manos y en algún lado de mi mente estaba segura que eran las de él. Saludaba a alguien en la puerta con un beso en la mejilla e imaginaba que él estaba llegando repentinamente. Podía disfrutar de la colonia varonil de un chico y me sonreía pensando que podía ser la misma que él usaba.
Cuando una mujer traiciona a su esposo o un hombre traiciona a su mujer, todos piensan de inmediato que eso es adulterio, infidelidad, una cosa espantosa y realmente atroz que merece lo peor del mundo.
"Cuando estudiaba en la Universidad _______ un día nos llevaron todos al
Hospital Psiquiátrico Larco Herrera. Todo estábamos muy emocionados porque era
nuestra primera vez tratando con gente de verdad. Hasta ese momento, solo
habíamos estudiado enfermos mentales imaginarios con nombres que no existían y
mentes dibujadas que cambiábamos a nuestro antojo. Pero eso se había terminado
por fin.
En nuestro primer día conocí a un enfermero que fue mi guía y me
dijo el nombre y los problemas de muchos de los hombres y mujeres que se
encontraban en aquel sitio."
"Al poco tiempo, conocí al señor ___ y fue uno de los tantos enfermos que me interesó profundamente. Era un hombre de no mucha edad, era extremadamente culto. Me podía decir nombres de compositores, científicos e historiadores con una facilidad que nunca había visto antes. Me pareció una persona muy cuerda como para estar en aquel sitio, entonces fue cuando le pregunté a mi enfermero-guía qué problema tenía el señor ____.
-Pregúntale donde está su dedo pulgar- me dijo.
Y yo hice lo que me pidió.
El señor ___ me miró fijamente y con su mano izquierda, se cubrió el dedo pulgar y luego su mirada se tornó triste. "Mi dedo pulgar se perdió" me dijo "No se donde está... ¿Tú lo has visto? No lo se, no lo se" decía una y otra vez.
Cuando intenté decirle que lo estaba ocultando, el hombre entró en una psicosis tan fuerte que lo retiraron del lugar a la fuerza y me quedé desconcertado a la mitad de la sala de estar, con mi enfermero-guía dándome palmadas en la espalda"Después de aquella experiencia me dijeron que ningún doctor podía averiguar cual era el malestar mental de aquel hombre, pero era evidente que estaba mal. A parte de aquello, concluí que así como el señor _____ nosotros también nos comportamos de la misma manera.
Tenemos la verdad, todo lo que buscamos, frente a nosotros y sabemos que esta allí.
Pero la ocultamos sin darnos cuenta y luego preguntamos donde está.
Inconscientemente, ocultamos nuestro dedo pulgar con la otra mano y actuamos de la misma forma que el señor ______ y hasta algunas veces, logramos enterrarlo debajo de la tierra con tal de decir que se ha perdido.
Sí... la verdad esta allí.
Oculta por sus propios indagadores..."
Quince años. Quince velas. Invitados. Tres días de "juerga" y muchas horas de sueño que tengo que recuperar pero no tengo la menor idea de cómo.