domingo, 18 de octubre de 2009

Destino

Estamos los dos contra el mismo enemigo
Estamos los dos, siendo amigos
Te comento sobre lo azul del firmamento
Me hablas de niños y del casamiento
Te miro con un tremendo desconcierto
Me dices que solo hay algo que es cierto
Siempre vamos de distintas cosas a hablar
Yo voy a leer tu vas a jugar
Yo quiero una Susan, tu una María
Y nunca decidimos en que quedaría
Para Navidad un libro me regalaste
Te di una pipa (¡Como me hablaste!)
Tu dijiste "Yo antes fumaba"
Yo respondí con el libro, que francés no hablaba
Nos fuimos a cenar y pediste ensaladas
Me dijiste "Mejores son las que tu preparabas"
Estamos los dos en el mismo camino
Estamos los dos con el mismo destino
Pasar nuestras vidas, juntos
Co nuestras diferencias y exigencias
Recordando siempre, nuestras bellas experiencias

Adiós

Querida S. Cherrypie:

Estás lejos.
Sueno abandonada pero no lo estoy.
Mi querida amiga... no temas por mí. Voy a estar bien, siempre has estado segura de ello y has logrado contagiarme la esperanza de mi recuperación.
No me voy a morir... no ahora.
Tu sabes más que nada, las razones por las cuales me estoy deteriorando.
El inocente que me mata y hace crecer mi capacidad de decir que estoy bien. Mi querida amiga... tu sabes que me estoy muriendo. Pero aún no me llega la ultima noche, el dolor es grande.. pero soportable.
Perdóname por todas las tonterías que digo y te asustan. Más que perdonarme, quisiera que me entendieras. Entiéndeme y acógeme. Te imploro un poco de piedad...
¡Piedad!
Toda esta amargura, desatada en una medianoche que jamás voy a olvidar. Con el réquiem sonando en mi cabeza una y otra vez, repitiéndome lo cerca que estoy de morirme... ¡Lo cerca...! Y todo por una inocente razón.
Estúpida en realidad. Pero aún no llega mi golpe final ni mi último réquiem.
Voy a sobrevivir unas horas más. Y querida amiga, luego me voy a desvanecer.
Te haré feliz a tí, a todos de una vez. Dejarán de preocuparse por esta criatura que se ha perdido en su pena... Estás lejos y esta noche, mi amiga, te siento a mi lado.
Me limpias la cara.
Sueno abandonada y quizás lo esté.
Maldita esta noche y al mismo tiempo bendita.
Ya era hora de irme... de todos modos, algún día lo iba a hacer.



Te ama
Requiem

sábado, 17 de octubre de 2009

Bolsas De Hielo En El Mar

Hay máscaras en la vida, en este segundo, en el próximo que ya llegó.
Máscaras que ocultan ojeras de angustia y soledad.
Máscaras que muestran sonrisas, pasado y amistad.

Hay bufones que andan en el camino, en este mundo, en el próximo que ya llegará.
Bufones que te lanzan escarcha soleada y arrancan sonrisas de lo profundo.
Bufones crueles, que hieren y destruyen tu mundo.

Hay amigos que tienes en la vida, en tu vida, o en la próxima que ya has planeado.
Amigos que te ofrecen una mano
Amigos que no te recuerdan cuando te han abandonado.

Hay noches en un día, en el de hoy o en el de mañana.
Noches que te rodean con luces y sonido
Noches que te tragan en su oscuridad y te recuerdan lo malo que has sido.

Hay personas en la vida, en la mía o en la que tendré
Personas que amas con todo el alma que te queda
Personas que son sonrientes, cariñosas y sinceras.
Personas que no puedes dejar de odiar.
Las que son imposibles de olvidar


Hay cosas en la vida, ya ni sé ni que pensar
Hay cosas como el sentimiento de poder respirar
De levantarte en las mañanas y decir:
"Se que aún puedo continuar"



Barbara Ramos

Ursula: Descansa En Paz

Miró de nuevo hacia el abismo. No…no era un abismo. Solamente eran los autos corriendo de un lado a otro, las personas, como hormigas, recorrían la ciudad. Todo estaba lleno de luces, pero arriba, donde ella estaba solo había oscuridad.
Con el tiempo había perdido el miedo a las alturas, el vértigo ya no se le era tan familiar. Caminó de un lado a otro sin dejar de mirar hacia abajo y un avión pasó encima de la ciudad, el sonido le resonó en los oídos pero lo ignoró. Con las manos en los bolsillos, supo que era el momento de retirarse.
Tenía frío, en las manos y en las piernas pero ignoraba el dolor, con su expresión seria e inexpresiva, con los largos dedos transformándose en hielo.
Mientras bajaba las escaleras del edificio se preguntaba, como las noches anteriores para qué estaba ahí. La razón por la cual había tenido que pasar tantas cosas hasta llegar a donde estaba.
Silenciosa, una sombra, un fantasma.
No le quedaba nadie en el mundo ¿No es así? Sus amigos habían dejado su existencia en el olvido y su familia… ¿Su familia?
¿Cómo todo pudo dar tantas vueltas en su vida? De haber comenzado como un ser humano común tuvo que tener tantos cambios hasta llegar a ser una sombra, un espectro silencioso y siniestro que nadie comprendía ni quería comprender…
Tal vez por ser diferente. "¿Soy diferente?" Solía preguntarse mientras caminaba por las oscuras calles de la ciudad.
Seguro eso era, su diferencia, su forma de pensar tan distinta. Aquella luz que le quedaba dentro de ella había sido opacada por los demás. El dolor de las palabras del resto le habían convertido en lo que era ahora. ¿Qué le quedaba? Pero hasta un ser como ella tenía miedo de la oscuridad, tenía miedo a observarse por las calles vacías caminando, de verse a las tres de la mañana, cuando el aire era dulce vagando entre los espectros que se ocultan en los lugares inesperados.
Ursula tenía miedo de sí misma, de lo que le rodeaba. Y ella sabía que todos tenían la culpa. Aquellos días cuando dejaron de hablarle, cuando sus amigos se fueron, cuando comenzaron las burlas… cuando se terminó su vida como ser humano.
Ursula había comprendido sin ser comprendida y había ayudado sin ser ayudada.
Cuando estaba bajando las escaleras y ya iba a llegar al primer piso levantó la mirada y se miró en el espejo que había en la pared.
Ursula…
Entonces dio media vuelta y subió las escaleras hacia la azotea del edificio nuevamente.
Iba a bajar luego.
Pero esta vez, no usaría las escaleras.





Barbara Ramos

Wonderwall

El telón se abrió lentamente. Lo que duró segundos, parecieron horas.
Y lo que siguió fue una consecutiva ola de hurras, de palabras de alientos y de docenas de gritos agudos de chicas que yo conocía muy bien.
Sonreí al público. Di una dedicatoria, imaginando que no era el auditorio de una escuela si no un estadio lleno de personas. Cumplí mi fantasía de estrella de rock por un día y los aplausos siguieron.
La canción que solo duraba unos minutos se paseó rápidamente entre nuestras voces, los micrófonos, los oídos de las personas y el gran auditorio.
Por un momento me puse a pensar en todos los que estaban ahí, compartiendo el escenario conmigo. Mis amigos los guitarristas que ya mucho habían puesto de su parte para que todo funcionara, aunque al final hubieran flaqueado un poco. El pianista, que demostró ser más responsable de lo que todos creíamos y lograr enseñarnos que sí sabe divertirse. Y como olvidarme de las dos chicas que cantaban junto a mí.
Esta tarde cantamos Wonderwall frente a un público que nunca soñamos ver.
Y mientras todo terminaba con el piano y las guitarras yo seguía pensando en los que estaban ahí conmigo. Que quizás, a lo mejor... había entendido finalmente cómo es tener amigos de verdad.
La canción terminó.
Grité "gracias" y tiré mi boina roja al público.
Entonces, el telón se cerró.

I dont believe that anybody, feels the way I do about you know.
And all the roads we have to walk are winding.
And all the lights that lead us there are blinding.
There are many things that I would like to say to you...
But I don't know how.
I say maybe, you're going to be the one that saves me
And after all....
You are m
y WONDERWALL.

viernes, 16 de octubre de 2009

Nación Gris

No es el simple hecho de haberme defraudado y pese a todo reírme cuando comenzamos a hacer bromas. No es solamente que a la mitad de un ejercicio de progresiones me haya puesto a pensar en qué va a ser de todos en unos años, mientras en la sala unos amigos cantaban Wonderwall (Oasis) a viva voz y yo estaba lejos porque tenía trabajo.
No es solamente que esta noche se me ocurra examinar minuciosamente todas las posibles explicaciones que pueden existir de porqué me siento mal después de haber pasado una tarde maravillosa.
No. No es solamente eso.
Es mucho más. Es algo que esta noche lo siento, pero existe desde hace muchísimo tiempo y no tiene nombre, ni forma, ni volumen, ni nada de lo que el profesor de química podría hablar.

Una "cosa" con raíces que están firmemente sujetas a la tierra de una nación gris en donde vivo desde hace mucho tiempo.
Quizás es por temas académicos que mejor sería no tocar.
Quizás es porque en los últimos tiempos he aprendido lo que es un amigo.
Quizás es por las personas que insisten en odiarme y que las odie.
Quizás es solo naturaleza.
Quizás son solo esos vacíos que todos sentimos alguna vez.
Sí... honestamente, sí.
Quizás, solo es la vida.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Dedicatoria a Vladimir (Vlad)

¿Quién es Vladimir? (Vlad... de cariño) ¿Qué es lo que hace para recibir una dedicatoria? No se que es lo primero que a las personas se les pasa cuando leen "Dedicado a..." al inicio de cualquier texto, pero esta noche de verdad estoy teniendo un remolino de ideas que vale la pena tratar de tranquilizar. Conocí a Vlad a comienzos de éste año, durante la primera semana de Enero, cuando el sol te acompañaba a todos lados, sin importarle cuan desagradable podía ser su calurosa presencia. Desde que lo vi se que íbamos a tener una historia juntos, que tendríamos un lazo especial que duraría por siempre.
Esa tarde de verano supe que éramos el uno para el otro. Y honestamente no me equivoqué. Días después de conocernos nos volvimos mejores amigos, hasta el día de hoy, donde siempre está ahí para mi.
Cuando la vida se ve como bajo el efecto del LSD, Vlad me ayuda a reír más.
Cuando el día llueve y me siento como si Mozart me hubiera golpeado con su Requiem mil veces, Vlad está aquí quitándome la pistola de la mano.
Cuando me refugio en mantas, té y galletas porque necesito apoyo, Vlad está aquí obsequiándome Kleenex.
Cuando saco la casa por la ventana por mi cuenta, Vlad está aquí cuidando que no me tropiece.
Y lo abrazo, porque a mi parecer ya parte de mi vida.
[Las cuerdas no devuelven el abrazo] Vlad no me puede abrazar ni me puede responder a las cosas que le cuento. No puede estirar sus brazos y darme una palmada en la espalda para apoyarme, no puede acompañarme a la escuela porque es frágil.
Un violín es mucho más que un instrumento, amigos míos. Es mucho más que un instrumento de manera que se toca con un arco y tiene 4 cuerdas.
Un violín se vuelve parte de tu alma cuando sabes hablar con él. Cuando le otorgas tu confianza y dedicación se transforma en el mejor amigo que puedas tener, capaz de comprender tus emociones por más que cambies bruscamente y sin aviso alguno.
Un violín puede ser un amigo.
Un hermano.
Un apoyo.
Un refugio.

Espacios En Blanco y Rosa

Por esta noche quizás me detenga a pensar en tantas cosas y a llegar a tantas conclusiones sobre temas que mayormente nadie reflexiona. Por esta noche, traté de involucrarme en mis propios problemas de adolescente. Sí... a mí no me gusta como suena lo que estoy diciendo, pero de verdad hay momentos en los cuales uno necesita decir las cosas.
Seré breve y no porque no me gusta hablar de esto, si no porque los problemas sentimentales de alguien de mi edad siempre son extremadamente largos, como una clase de telenovela.
Pero haré una diferencia, siendo sincera y directa.
Cuando en las tardes se ve a todas las parejas salir juntos, sonriéndose y cogiéndose de la mano, mientras los profesores no se dan cuenta (o lo hacen y lo ignoran) tengo la sensación que me hubieran agujereado.
Pienso que sería muy agradable que te aparecieras. Que cruzaras el patio entero solo para decir un simple "Hola" y con un abrazo recompensar todo el tiempo que no estás aquí.
Que nos sentemos a hablar de trivialidades, que todos sepan que tenga a la mejor persona del mundo a mi lado y dejen de pensar que no tengo sentimientos y que siempre dejo el tema de El Primer Amor a un lado.
Tú eres testigo que si tengo sentimientos.
Que si pienso en esas cosas, que sí se querer. Que el hecho que no sea como los demás no significa que sea menos o más humana.
Se equivocan en ese sentido.
Si tengo un corazón que palpita y si tengo sentimientos.
Puedo citar un ejemplo ahora mismo.
Y ese ejemplo es que irremediablemente te quiero como nunca he querido a nadie.
Sí, lo dije.
Solo puedo esperar a que seamos felices en nuestra verdad.
Nuestra verdad en blanco y rosa.

Perdimos El Camino

Dame un beso pasajero
Recorramos las sábanas en un velero
Susúrrame un poema al oído
Cuéntame lo mala y lo buena que he sido
Viajemos a París y recorramos la arboleda de sueños
Entremos a un viejo cine y miremos los estrenos
Dame tu mano. Dime que todo está bien
Juguemos a las escondidas y tu cuentas hasta cien
Me esconderé en las tazas de café
En los libros de los poetas más queridos
En las botellas de las fragancias más deliciosas
Y me buscarás en París
Sabiendo de mis trampas engañosas
Debajo de una sonrisa de carbón y tiza
Me dirás "Sabía que te encontraría"
Me darás un beso y haremos otra tontería
Dame un beso pasajero
Un beso que me haga feliz
Revivamos nuestro romance
Nuestro romance en París


Barbara Ramos




¿Quieres un abrazo?

Escasas son la clase de personas que se preocupan mucho por el amigo, que sienten una preocupación que de alguna manera, logre afectar las cosas que ocurran después.
Probablemente sí... debería de dejar de pensar en lo que ocurrió esta tarde en el colegio, debería de meterme en otras cosas más importantes pero no puedo.

Hoy vi a un amigo muy querido llorando como nunca pensé verlo llorar. Y aunque tenía una idea muy clara de porqué, no pude evitar acercarme, pese a que quizás reaccionara con un "Déjame solo". Pero al final lo hice.
Una de las cosas que concluí es que solemos sonreír en los momentos menos adecuados. Quizás para convencer a los demás que estamos bien, o tal vez para convencernos a nosotros mismos que no somos todo un naufragio humano.
Él sonrió, mientras otras personas y yo acudíamos a ver qué podíamos hacer para que dejara de llorar, pero terminó marchándose con una de ellas y me quedé el resto de la tarde con la incertidumbre de qué podía pasar después.

El sentir angustia por ver a alguien que aprecias sufrir y que el problema no tenga nada que ver contigo, es una cualidad muy especial que la gente de este siglo y de éste país, está comenzando a perder.
Se puede admitir que a comparación de otros lugares de este frío mundo, nuestra tierra está llena de amabilidad. Pero observémonos a nosotros mismos y nos daremos cuenta que poco a poco comenzamos a perder esa generosidad y nos hacemos parte de la enorme masa de países con gente que poco ríe, poco llora y mucho ignora.
Observas el problema de alguien, das un consejo pasajero (al paso... podría decirse) y pasas el resto del día pensando en cualquier otra cosa, ya olvidándote de la persona con quien acabas de hablar. No te preguntas si está mejor, si está llorando o riendo, si sigue tu consejo o te mandó al demonio.
Si tan solo por un tiempo, las personas guardaran su egoísmo en una caja y la lanzaran al mar junto con una bolsa de cemento, quizás dejaríamos de quejarnos y criticar todas las mañanas mientras vemos el noticiario.
En un país que siempre ha estado llena de gente amigable, la idea que todo se vuelva irrespeto y frialdad es terrorífica.
[...] Para terminar solo digo que espero que mi amigo esté mejor. Ojalá haya dejado de llorar y sus problemas se solucionen. Mañana por la mañana le preguntaré cómo se encuentra.
Y que me ayudó mucho a llegar a una interesante conclusión.