martes, 27 de octubre de 2009

12:05

"Se cierra una puerta con fuerza. Alguien lanza sus zapatos hacia la pared. Una mujer tira una maleta por la ventana y una adolescente golpea su almohada encerrada en su habitación"



Los recreos son el momento más emocionante del día. No lo digo por el delicioso hecho de comprar una gelatina de fresa o tratar de contentarte con las hamburguesas de pan enorme y carne diminuta.
Admitámoslo, cualquier cosa es buena después de cinco horas de estudio por la mañana.
Como iba diciendo, lo más emocionante de los recreos son las cosas que puedes escuchar y ver. Quizás ya debería de haberme acostumbrado a todo lo que pasa, pero la verdad es que todos los días me sorprendo.
Puedo escuchar a mis amigas dando su testimonio sobre la violencia doméstica. Una saltó frente a un auto durante una discusión con su mamá para que éste la atropellara pero no funcionó, a la otra la golpeaban de niña hasta que terminara sus tareas y finalmente las siempre existentes experiencias con el San Martinsito.
Si no estoy hablando de temas maduros y polémicos con mis amigas, podría estar observando a las personas de la otra sección que poco o mucho saben de nosotros, pues estamos separados por kilómetros afectivos que no existen.
Ya me entienden.
O mirar a las parejitas que van a comprar al quiosco y andan juntas en la fila, quizás más de lo que se les permite. Los de último curso jugando fútbol, pateando la pelota tan fuerte que ésta llegaba hasta la calle. Los profesores tomando café, observando a los alumnos que tienen que soportar solo porque les pagan al final.
Un recreo puede ser más que 45 minutos de golosinas y relajación.
Es más que nada una vista panorámica de todos los animales de la selva en plena libertad.
O mejor dicho, de los alumnos en todo su libre albedrío.

jueves, 22 de octubre de 2009

Un Astro Privado

En un puñado de escarcha en el viento
Me pierdo en los abrazos suaves del cielo
Entrelazo mis dedos con manos que no existen
Sonrío a desconocidos que vuelan cerca mío
La luz mortecina que ilumina
Y aunque no es un sol
Me hace sentir tibia
Expulsando a patadas mi invierno interior
Que llueva todo el año
Y que nieve todo el día
Que ese sol especial me acompañe de noche
Que la luna sirva el té
Entraremos los astros y los desconocidos
Todos en la misma habitación
Con un cataclismo de climas y un piano
Celebremos todos mi rehabilitación



Barbara Ramos

Marcas

Lo único que necesitaba era unos minutos. Eso era todo. No quería un consultorio, no quería antidepresivos ni calmantes ni tampoco una persona con quien hablar.
Solo necesitaba una razón sin sentido por la cual poder soltar una sola lágrima. Eso sería suficiente para que todo fluyera como un torrente durante lo que restaba de la noche.
Una canción, una película de los Cincuentas o el episodio más triste de mi serie favorita. Cualquier cosa era válida, pero de verdad necesitaba ese desahogo.
Efectivamente.
Lloré.
Y no fue por una razón, fue por varias. Penas que había deshechado durante todos estos meses pero seguían en la papelera de reciclaje. Ahora que finalmente creo haberlas eliminado ¿Las cosas acaso mejorarán? ¿Cual es el siguiente paso?
Quizás mañana hacer feliz a una amiga porque es su cumpleaños.
Dejar de comprar galletas porque me dará un paro cualquiera de estos días por todo lo que como.
Sonreírle a un profesor que tampoco me sonríe pero quiere sonreírme porque quiero sonreírle. (Vaya... un juego de palabras).
Tratar de no destruir las cosas por primera vez en mi vida.
De verdad no quiero sonar tan gris...
El tiempo hace que una herida deje de sangrar.
Pero no borra la cicatriz.

Praying.Waiting.Believing

La verdad es que no bastaba. No bastaba con entonar los himnos una vez por semana desde los 6 años ni de prestar atención a las reflexiones matutinas, ni siquiera cerrar los ojos mientras todos oraban y fingir que tu lo hacías, cuando solo abrías los ojos después para ver quién más estaba perdiendo el tiempo.
No bastaba con eso.
De qué podía servir pasar tu infancia y adolescencia en un colegio donde te enseñaban a ser un buen cristiano si jamás escuchabas, jamás hablabas con Dios durante las mañanas y dormías en los cultos mientras el pastor reflexionaba sobre Jonás y la vida en el estómago de un pez.
Yo no tengo la respuesta, solo tengo mis testimonios y los de demás personas que han pasado por lo mismo que yo. No hay nada más penoso que ser víctima de dudas que nadie puede deshacer. ¿De donde vengo? ¿De donde venimos todos y para qué?

En los últimos tiempos muchas personas han tratado de convencerme que Dios es solo un consuelo cuando la gente se siente desamparada y que el hecho que puedas "hablar" con El es una de las razones de la fe. "Es la clase de amigo a quien cuentas tus problemas y jamás te va a responder, por lo que crees que siempre tendrás la razón en quejarte".
Y bien... por otro lado estaban las personas que querían convencerme que Dios es el único amigo que tendré de verdad. El que no falla, no miente, no habla mal de ti a tus espaldas y el que siempre estará apoyandote, a menos que tus proyectos estén en la zona más pagana y hereje de la lista.
Seré sincera. Escuché a los segundos después de reflexionar un poco.
Le hablé por las noches, le pedí por uno que otro favor.
A la mañana siguiente todo fue maravillosamente bien.
Y honestamente no se si Él me escuchó y olvidó lo mala persona que he sido (no entraré en detalles) o si ha sido solo una coincidencia.
Solo se que en lo profundo de mí...
He encontrado algo en qué creer.

domingo, 18 de octubre de 2009

Destino

Estamos los dos contra el mismo enemigo
Estamos los dos, siendo amigos
Te comento sobre lo azul del firmamento
Me hablas de niños y del casamiento
Te miro con un tremendo desconcierto
Me dices que solo hay algo que es cierto
Siempre vamos de distintas cosas a hablar
Yo voy a leer tu vas a jugar
Yo quiero una Susan, tu una María
Y nunca decidimos en que quedaría
Para Navidad un libro me regalaste
Te di una pipa (¡Como me hablaste!)
Tu dijiste "Yo antes fumaba"
Yo respondí con el libro, que francés no hablaba
Nos fuimos a cenar y pediste ensaladas
Me dijiste "Mejores son las que tu preparabas"
Estamos los dos en el mismo camino
Estamos los dos con el mismo destino
Pasar nuestras vidas, juntos
Co nuestras diferencias y exigencias
Recordando siempre, nuestras bellas experiencias

Adiós

Querida S. Cherrypie:

Estás lejos.
Sueno abandonada pero no lo estoy.
Mi querida amiga... no temas por mí. Voy a estar bien, siempre has estado segura de ello y has logrado contagiarme la esperanza de mi recuperación.
No me voy a morir... no ahora.
Tu sabes más que nada, las razones por las cuales me estoy deteriorando.
El inocente que me mata y hace crecer mi capacidad de decir que estoy bien. Mi querida amiga... tu sabes que me estoy muriendo. Pero aún no me llega la ultima noche, el dolor es grande.. pero soportable.
Perdóname por todas las tonterías que digo y te asustan. Más que perdonarme, quisiera que me entendieras. Entiéndeme y acógeme. Te imploro un poco de piedad...
¡Piedad!
Toda esta amargura, desatada en una medianoche que jamás voy a olvidar. Con el réquiem sonando en mi cabeza una y otra vez, repitiéndome lo cerca que estoy de morirme... ¡Lo cerca...! Y todo por una inocente razón.
Estúpida en realidad. Pero aún no llega mi golpe final ni mi último réquiem.
Voy a sobrevivir unas horas más. Y querida amiga, luego me voy a desvanecer.
Te haré feliz a tí, a todos de una vez. Dejarán de preocuparse por esta criatura que se ha perdido en su pena... Estás lejos y esta noche, mi amiga, te siento a mi lado.
Me limpias la cara.
Sueno abandonada y quizás lo esté.
Maldita esta noche y al mismo tiempo bendita.
Ya era hora de irme... de todos modos, algún día lo iba a hacer.



Te ama
Requiem

sábado, 17 de octubre de 2009

Bolsas De Hielo En El Mar

Hay máscaras en la vida, en este segundo, en el próximo que ya llegó.
Máscaras que ocultan ojeras de angustia y soledad.
Máscaras que muestran sonrisas, pasado y amistad.

Hay bufones que andan en el camino, en este mundo, en el próximo que ya llegará.
Bufones que te lanzan escarcha soleada y arrancan sonrisas de lo profundo.
Bufones crueles, que hieren y destruyen tu mundo.

Hay amigos que tienes en la vida, en tu vida, o en la próxima que ya has planeado.
Amigos que te ofrecen una mano
Amigos que no te recuerdan cuando te han abandonado.

Hay noches en un día, en el de hoy o en el de mañana.
Noches que te rodean con luces y sonido
Noches que te tragan en su oscuridad y te recuerdan lo malo que has sido.

Hay personas en la vida, en la mía o en la que tendré
Personas que amas con todo el alma que te queda
Personas que son sonrientes, cariñosas y sinceras.
Personas que no puedes dejar de odiar.
Las que son imposibles de olvidar


Hay cosas en la vida, ya ni sé ni que pensar
Hay cosas como el sentimiento de poder respirar
De levantarte en las mañanas y decir:
"Se que aún puedo continuar"



Barbara Ramos

Ursula: Descansa En Paz

Miró de nuevo hacia el abismo. No…no era un abismo. Solamente eran los autos corriendo de un lado a otro, las personas, como hormigas, recorrían la ciudad. Todo estaba lleno de luces, pero arriba, donde ella estaba solo había oscuridad.
Con el tiempo había perdido el miedo a las alturas, el vértigo ya no se le era tan familiar. Caminó de un lado a otro sin dejar de mirar hacia abajo y un avión pasó encima de la ciudad, el sonido le resonó en los oídos pero lo ignoró. Con las manos en los bolsillos, supo que era el momento de retirarse.
Tenía frío, en las manos y en las piernas pero ignoraba el dolor, con su expresión seria e inexpresiva, con los largos dedos transformándose en hielo.
Mientras bajaba las escaleras del edificio se preguntaba, como las noches anteriores para qué estaba ahí. La razón por la cual había tenido que pasar tantas cosas hasta llegar a donde estaba.
Silenciosa, una sombra, un fantasma.
No le quedaba nadie en el mundo ¿No es así? Sus amigos habían dejado su existencia en el olvido y su familia… ¿Su familia?
¿Cómo todo pudo dar tantas vueltas en su vida? De haber comenzado como un ser humano común tuvo que tener tantos cambios hasta llegar a ser una sombra, un espectro silencioso y siniestro que nadie comprendía ni quería comprender…
Tal vez por ser diferente. "¿Soy diferente?" Solía preguntarse mientras caminaba por las oscuras calles de la ciudad.
Seguro eso era, su diferencia, su forma de pensar tan distinta. Aquella luz que le quedaba dentro de ella había sido opacada por los demás. El dolor de las palabras del resto le habían convertido en lo que era ahora. ¿Qué le quedaba? Pero hasta un ser como ella tenía miedo de la oscuridad, tenía miedo a observarse por las calles vacías caminando, de verse a las tres de la mañana, cuando el aire era dulce vagando entre los espectros que se ocultan en los lugares inesperados.
Ursula tenía miedo de sí misma, de lo que le rodeaba. Y ella sabía que todos tenían la culpa. Aquellos días cuando dejaron de hablarle, cuando sus amigos se fueron, cuando comenzaron las burlas… cuando se terminó su vida como ser humano.
Ursula había comprendido sin ser comprendida y había ayudado sin ser ayudada.
Cuando estaba bajando las escaleras y ya iba a llegar al primer piso levantó la mirada y se miró en el espejo que había en la pared.
Ursula…
Entonces dio media vuelta y subió las escaleras hacia la azotea del edificio nuevamente.
Iba a bajar luego.
Pero esta vez, no usaría las escaleras.





Barbara Ramos

Wonderwall

El telón se abrió lentamente. Lo que duró segundos, parecieron horas.
Y lo que siguió fue una consecutiva ola de hurras, de palabras de alientos y de docenas de gritos agudos de chicas que yo conocía muy bien.
Sonreí al público. Di una dedicatoria, imaginando que no era el auditorio de una escuela si no un estadio lleno de personas. Cumplí mi fantasía de estrella de rock por un día y los aplausos siguieron.
La canción que solo duraba unos minutos se paseó rápidamente entre nuestras voces, los micrófonos, los oídos de las personas y el gran auditorio.
Por un momento me puse a pensar en todos los que estaban ahí, compartiendo el escenario conmigo. Mis amigos los guitarristas que ya mucho habían puesto de su parte para que todo funcionara, aunque al final hubieran flaqueado un poco. El pianista, que demostró ser más responsable de lo que todos creíamos y lograr enseñarnos que sí sabe divertirse. Y como olvidarme de las dos chicas que cantaban junto a mí.
Esta tarde cantamos Wonderwall frente a un público que nunca soñamos ver.
Y mientras todo terminaba con el piano y las guitarras yo seguía pensando en los que estaban ahí conmigo. Que quizás, a lo mejor... había entendido finalmente cómo es tener amigos de verdad.
La canción terminó.
Grité "gracias" y tiré mi boina roja al público.
Entonces, el telón se cerró.

I dont believe that anybody, feels the way I do about you know.
And all the roads we have to walk are winding.
And all the lights that lead us there are blinding.
There are many things that I would like to say to you...
But I don't know how.
I say maybe, you're going to be the one that saves me
And after all....
You are m
y WONDERWALL.

viernes, 16 de octubre de 2009

Nación Gris

No es el simple hecho de haberme defraudado y pese a todo reírme cuando comenzamos a hacer bromas. No es solamente que a la mitad de un ejercicio de progresiones me haya puesto a pensar en qué va a ser de todos en unos años, mientras en la sala unos amigos cantaban Wonderwall (Oasis) a viva voz y yo estaba lejos porque tenía trabajo.
No es solamente que esta noche se me ocurra examinar minuciosamente todas las posibles explicaciones que pueden existir de porqué me siento mal después de haber pasado una tarde maravillosa.
No. No es solamente eso.
Es mucho más. Es algo que esta noche lo siento, pero existe desde hace muchísimo tiempo y no tiene nombre, ni forma, ni volumen, ni nada de lo que el profesor de química podría hablar.

Una "cosa" con raíces que están firmemente sujetas a la tierra de una nación gris en donde vivo desde hace mucho tiempo.
Quizás es por temas académicos que mejor sería no tocar.
Quizás es porque en los últimos tiempos he aprendido lo que es un amigo.
Quizás es por las personas que insisten en odiarme y que las odie.
Quizás es solo naturaleza.
Quizás son solo esos vacíos que todos sentimos alguna vez.
Sí... honestamente, sí.
Quizás, solo es la vida.